jueves, 2 de diciembre de 2010

¿Salir del armario?...


Desde un principio la escuela ha evolucionado de diferentes maneras, intentando que resultase más atractiva a los niños. Pero desde el comienzo ha sido un armario donde los encerraban, un sitio oscuro y aterrador  donde eran introducidos para enseñarles  cosas que a ellos no les parecían interesantes. Estos mostraban su desinterés bostezando.

Tras los resultados iniciales, poco a poco los métodos fueron modificados, tratando así de evitar estos bostezos.  
 
El armario fue cambiando, ya no era un lugar tan oscuro ni tan sumamente cerrado, se podría decir que abrieron el armario y dieron paso a otro mundo mucho más libre y con nuevas expectativas. Añadieron actividades divertidas en el ambiente de clase, pero éstas al final siempre les terminaban cansando y el bostezo volvía a surgir. El aburrimiento se adueñaba de nuevo de las aulas.


Pero para poder ayudar y conseguir que los niños se centrasen y que la escuela no fuera algo aburrido y obligatorio, tendrían que haberse organizado de tal manera que estudiar y aprender no les resultase tan pesado a los niños. Abriendo ese otro armario que daba paso a la imaginación y creatividad. Habría que enseñarles las cosas en forma de juego, con ilustraciones, metáforas, actividades educativas, etc.


Lo que sucede es que la educación en el aula nunca le va a resultar divertido a un niño, por el simple hecho de estar en ella, ya que para el significa estar encerrado por obligación, haciendo cosas que no le gustan y que para su parecer no le servirán de nada, por ello para él es mucho más eficaz el aprender fuera del ambiente educativo. Por ejemplo en el recreo, en actividades extraescolares, excursiones, etc.


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